Un lunes por la tarde, en la redacción de MARCA, surgió una idea temeraria: enviar a un periodista a Leipzig para intentar contactar con el jugador Diomande. La misión parecía imposible, pero el periodista aceptó el reto y se embarcó en un viaje lleno de giros inesperados.
El viaje comenzó en Palma, donde el periodista pasó la noche antes de tomar un vuelo a Leipzig. Allí, se dirigió a la ciudad deportiva para intentar localizar a Diomande, pero no tuvo suerte. Sin embargo, no se rindió y siguió adelante con su plan.
Después de varias horas de espera, el periodista recibió una pista sobre el paradero de Diomande y se dirigió a un hotel céntrico de la ciudad. Allí, se sentó en la cafetería y esperó, pero Diomande no apareció. Fue entonces cuando el futbolista subió una foto a sus redes sociales cenando en un restaurante, lo que dio una nueva pista al periodista.
Aunque el periodista no pudo localizar el restaurante, finalmente tuvo suerte cuando Diomande salió del hotel y se acercó a él. El futbolista fue amable y accedió a reunirse con el periodista al día siguiente en la ciudad deportiva. Después de 48 horas de búsqueda, el periodista finalmente logró su objetivo y consiguió una entrevista con Diomande.





